martes, 27 de diciembre de 2011

Intentando entintar con tanta tinta.

Primero que nada y aunque algo tarde ¡Felices fiestas a todos!

Y bueno, aquí en su regularmente esporádica sección dedicada a las viejas usanzas de los medios artísticos, toca hablar del temido, infame y oscuro arte de las tintas. Para mayor comodidad de usted, lector, lo dividiremos en partes, puesto que cada utensilio ocupado para el manejo de la tinta necesita un poco de espacio para tratarse más o menos a fondo.

Entrando en materia, podemos distinguir varios tipos de tintas, con base de agua, de alcohol, de aceite y de solvente. Las de base de agua son la tinta china y la tinta de India, además de la que ocupan los estilógrafos que se supone que es tinta china pero con un aditivo especial que evita que se seque tan rápido. Como tinta de alcohol tenemos la que se ocupa en los marcadores Esterbrook, Lumocolor, Sharpie, Copic y algunos otros. Con base de aceite está la tinta para bolígrafo y la que ocupan algunos tipos de marcador mezclada con alcohol. Finalmente los de base solvente son los Chartpak y una línea especial que fabrica Berol (marcadores prismacolor, si quieren probarlos).



Del tipo que sean, todas son indelebles sobre el papel y esta característica es la que suele intimidar al dibujante en el primer contacto, pues al principio nos fiamos de la facilidad del lápiz para ser corregido y difuminado en trazos y degradados sencillos, mientras que con la tinta cualquier trazo hecho quedará para siempre evidenciando nuestra falta o abundancia de destreza para dibujar; ni siquiera el bolígrafo que es igualmente indeleble nos inspira tanto temor, muy posiblemente porque al contrario de este, que se presenta en colores bonitos y a veces decorado con dibujitos, las tintas están en una gama de colores abrumadora y muchas en frascos de vidrio que las hace ver como sacadas de un vetusto estudio de arte del siglo XVIII, por decir algo. Plumillas y pinceles han sido durante mucho tiempo los que dominaron en el método clásico de entintado y aun hoy se les ocupa bastante, incorporando otros utensilios como los estilógrafos, tiralíneas y marcadores de todo tipo.



La tinta se fija al papel debido al secado pero se absorbe en el mismo por capilaridad, y el qué tanta tinta se absorba en el papel depende de cuán acuosa sea, el área de contacto entre la herramienta y el papel, y el tiempo que tardemos en dar el trazo; por ejemplo, si tomamos un marcador de agua y dejamos la punta recargada sobre el papel unos segundos veremos que poco a poco la mancha de tinta se comienza a hacer más y más grande, eso mismo ocurre con los otros utensilios de dibujo.

Entre las características de la tinta hay que distinguir algunos términos:

Indeleble: significa que una vez hecho el trazo en el papel los pigmentos ya no pueden removerse sin dañarlo, lo cual no quiere decir que el agua, por ejemplo, no puede hacer que un trazo hecho con tinta se corra, si alguna vez se les ha mojado una libreta de la escuela habrán visto que la tinta de bolígrafo sí se corre con el agua, pero no se quita de la hoja, sólo deja unos horribles manchones de color. Abreviando, para efectos de dibujo una tinta es indeleble si no podemos quitarla del papel con una goma de borrar normal.

Soluble: cuando decimos que una tinta es soluble al agua no es lo mismo que decir que no resiste la misma una vez puesta la tinta en el papel, la tinta china, por ejemplo, es soluble al agua, pero una vez seca podemos pasarle color con acuarelas y el trazo no se va a correr.



Para la tinta china y tinta de India, ambas a base de agua, encontraremos muchas marcas disponibles, en mi caso particular he usado la Pelikan, Winsor & Newton y Staedtler (de recarga para estilógrafo). La diferencia entre la tinta china y la tinta de India está en que la primera es resistente al agua y la otra no, también nos venden tintas chinas de colores y éstas, por experiencia propia, no son tan resistentes al agua como quisiera. Puede surgir la pregunta “¿para qué necesitan ser resistentes al agua?” si estamos trabajando con un nivel mínimo de calidad y precaución no dibujaremos con las manos mojadas ni tendremos una taza de café junto al dibujo (aunque sí a nuestro alcance jejeje) pues resulta que muchas veces a los dibujos a tinta se les pasa color usando acuarelas, aguadas o acrílicos, lo que resultará en horribles manchones negros o del color que sea la tinta si no usamos una que sea resistente al agua. Para ese caso debe usarse tinta china, que es indeleble por completo, la tinta de estilógrafo desechable o recargable aguanta bien las pinceladas, pero sólo hasta cierto punto, pues esta tinta está diseñada para ser capaz de absorber humedad una vez que la ha perdido y una exposición exageradamente prolongada al agua tarde o temprano va a empezar a desprenderla.


Si el trabajo final va estar completamente a tinta en los colores que sea (pero todos de tinta) conviene usar la de India por el acabado mate que da, de modo que los colores quedan bien profundos y sólidos. Si la tinta no va a ser la “protagonista” del dibujo podemos usar tinta china de casi cualquier marca, sea de estilógrafo o de frasco, pues tenemos la certeza de que va a soportar la humedad de las acuarelas, las aguadas y el acrílico, o la fricción constante de los lápices de madera y las crayolas; hablando de éstos dos últimos materiales, si vamos a aplicar tinta al usarlos va ser necesario hacerlo antes de pasar el color y después retocarla, muy posiblemente con pinceles y plumilla, lo que pasa es que ambos materiales (crayola y lápices) forman una costra de cera sobre el papel que dificulta que la tinta se adhiera bien y le resta fuerza al color de la misma, especialmente si se aplica con estilógrafo, por lo que, especialmente con la crayola, habrá que darle una segunda pasada de tinta al dibujo en algunas partes tras terminar de darle color.



Las tintas de alcohol, aceite y de solvente no tienen gran pierde, puesto que a diferencia de las de agua y aceite éstas no pueden aplicarse más que usando marcadores y en bolígrafo en el caso de la de aceite más común, o si conseguimos tinta de repuesto para alguno de éstos podemos tratar de usar pinceles para pintar con ella, cosa que no recomiendo para nada puesto que la de alcohol se va a secar casi al instante y va a convertir el pincel en piedra y la de solvente puede dañar las cerdas si son sintéticas, para esto sí recomiendo aplacar un poco el espíritu de artista experimental y evitarnos corajes y sustos.

Lo que haremos posteriormente es ir abordando los instrumentos que se utilizan para manejar las tintas, de modo que se vaya construyendo una pequeña base de consulta, mientras tanto gracias por leer.

¡Hasta pronto!

jueves, 15 de diciembre de 2011

Papelitos y eso.

Por: Cesar.

Hoy toca hablar sobre una de las bases en cuanto a técnicas en las artes gráficas y no hablo de los utensilios, ni de teoría del color, ni de composición, sino de los papeles. En la ilustración y la historieta los medios utilizados son sumamente diversos, sin embargo es una gama más o menos específica la que vemos con mayor frecuencia y para cada una se ocupa un tipo particular de soporte. Las técnicas que de una manera u otra he llegado a emplear son:

-Lápices de grafito y colores de madera.
-Tintas (con estilógrafo, pluma, pincel o marcador).
-Acuarelas y aguada.
-Acrílicos y gouache.
-Óleos.
-Pasteles y carbón.
-Crayolas.

Primero que nada yo separaría entre medios acuosos y secos, en los acuosos tenemos a los acrílicos, al gouache, a las acuarelas, a la aguada, a las tintas y al óleo. En los secos están los lápices de color y de grafito, los pasteles, el carbón y las crayolas. Por lo general los medios secos se benefician de la rugosidad del papel y de su espesor, prefiriendo los de más alto gramaje y variando en el grano desde los finos como el canson o la no muy recomendable marquilla hasta los amates. Los efectos de texturas y degradados se pueden alcanzar con mayor facilidad y variantes en papeles rugosos que en los lisos, sin mencionar que siempre y cuando no cincelemos el papel con el utensilio de dibujo éste suele resistir bien la deformación por la presión.

Canson, marquilla, opalina, bond y fabriano.
Del fondo hacia adelante: canson, marquilla, opalina, bond y fabriano.

Pruebas en los distintos papeles.
Pruebas en distintos papeles.

Si por el contrario ocupamos papeles lisos para los medios secos, la ventaja que tendremos será que podremos hacer trazos más limpios y con mayor detalle. No obstante, no recomendaría utilizar carbones ni pasteles en papeles lisos, puesto que los pigmentos se adhieren pobremente a ellos, muy aparte de que utilicemos fijador para que se conserven los dibujos observaremos que durante el proceso necesitaremos ejercer más presión en el trazo y con frecuencia el mismo hecho de trazar desprenderá zonas de pigmento del papel, cosa que puede llevarnos al borde del colapso nervioso si estamos trabajando contra reloj.

Prueba con lápiz de grafito.
Prueba con lápiz de grafito.

Prueba con color de madera.
Prueba con color de madera.

Prueba con carboncillo.
Prueba con carboncillo.

Prueba con crayolas.
Prueba con crayolas.

Para los medios acuosos se vuelve importante no sólo la textura del papel, sino su gramaje, y en este caso siempre será preferible que sea del más alto posible. Conviene que analicemos técnica por técnica.

El acrílico y el gouache se pueden emplear sobre papeles con las siguientes precauciones: liso o rugoso, el papel debe fijarse a la superficie de trabajo para reducir la deformación debida a la humedad. Al igual que con los medios secos, al trabajar con papeles lisos podemos dar trazos más precisos y obtener mayor detalle, con la desventaja de la deformación que sufren. Si usamos papeles rugosos podemos sacar partido igualmente de la textura del papel y lograr efectos muy agradables, pero a costa de perder un poco de control en las pinceladas. La deformación que sufren los papeles rugosos es similar a la de los lisos, por ello es recomendable trabajar en papel para acuarela, que contiene fibra de algodón, lo cual le permitirá regresar casi a su estado original cuando la pintura se seque, siempre y cuando lo hayamos fijado bien a la superficie de trabajo.

Para el óleo lo mejor sería trabajar en tela sobre bastidor, puesto que si bien el aceite del óleo es mucho menos agresivo que el agua al momento de deformar papeles, sí puede llegar a reblandecerlos bastante y con ellos ocurre un fenómeno curioso que normalmente es evitado por la tensión del bastidor en la tela: el óleo al secarse adquiere una textura plástica y las plastas de pintura se van contrayendo conforme se secan; al estar adherido al papel, cuando se seque, salvo que la capa de pintura sea extraordinariamente uniforme y fina, lo que va a hacer es curvar la hoja, sea rugosa, lisa, delgada o gruesa y si no fijamos bien el papel a la superficie de trabajo al momento pintar, cuando tratemos de estirarlo lo único que vamos a lograr es cuartear las plastas de óleo, lo mismo nos sucederá con el acrílico y el gouache si no tenemos la misma precaución.

Para la aguada y la acuarela se prefiere usar un papel grueso que puede ser más o menos rugoso según el efecto que deseemos, sin embargo para ambas debe usarse papel para acuarela porque contiene algodón, lo que lo hace resistir mejor la deformación y le permite recuperarse bastante bien de la misma. Con estas dos técnicas no deberíamos usar papeles como el bond, el opalina o el ilustración porque se deforman muchísimo casi sin importar que se tensen o fijen a la superficie de dibujo, más aún, el agua es muy agresiva con estos tipos de papel y puesto que no tienen algodón, si damos muchas pinceladas en un mismo sitio vamos a empezar a deshacer el papel e incluso se puede llegar a desgarrar si lo tenemos tensado, de modo que si insistimos en usar papeles lisos con acuarelas o aguadas tendremos que usar el pincel con poca agua, obligándonos a prescindir de lavados, trazos largos y pinceles grandes, muy aparte de que deseemos ponernos experimentales.

Prueba con acuarelas.
Prueba con acuarelas.

Las tintas son un caso bien particular, depende en gran medida del tipo de tinta que usemos y con qué la vayamos a aplicar. Si usamos pinceles, estilógrafos y plumillas, lo ideal es que sean papeles lisos y gruesos, la ventaja que tenemos es que la tinta china y la tinta de India no contienen demasiada agua y secan a los pocos segundos. Si usamos papeles lisos notaremos que podemos dar trazos más limpios y precisos, además de que en los papeles lisos la tinta “sangra” mucho menos que en los rugosos, particularmente la que es de base acuosa. El usar una tinta con base de agua sobre un papel rugoso nos permite, por otro lado, darle una textura muy particular a los trazos, reduciendo en cierta medida el control que tenemos sobre el detalle del dibujo.

Espiral: Estilógrafo. Líneas paralelas y plasta negra: Sharpie y Esterbrook
Espiral: Estilógrafo. Líneas paralelas y plasta negra: Sharpie y Esterbrook.


Con los marcadores es otra historia. Si vamos a ocupar marcadores con base de agua la tarea puede ser bastante cardiaca, pues como mencioné el agua es muy agresiva con el papel, y si de por sí con un simple pincel podemos llegarlo a dañar, el riesgo se duplica con un marcador, al grado que pasarlo dos veces por el mismo lugar es garantía de que nos vamos a llevar un pedazo de papel, así que hay que estar muy seguros de los trazos que demos.

Los marcadores de alcohol son quizás los que menos sangran de todos, puesto que su tinta seca casi al instante, para ellos la decisión de usar papel liso o rugoso dependerá casi exclusivamente del grado de control y detalle que queramos en el trazo, aunque de cualquier modo hay que ser precavidos, los marcadores de base de alcohol son muchísimo menos agresivos con el papel que los de agua pero igualmente lo reblandecen y se puede dañar con la punta del utensilio mismo al trazar repetidamente en el mismo sitio.

Por último, los marcadores con base de solvente tienen como principal problema el “sangrado” de la tinta. Esta clase de marcadores, sin importar si usamos papel liso o rugoso, dan colores muy vivos y sólidos prácticamente sin deformar el papel, pero la tinta se difunde muchísimo más que inclusive la de agua, así no sólo traspasa de lado a lado de la hoja, sino que hacer trazos muy finos es bastante complicado, y esto se vuelve un problema mayor entre más rugoso es el papel que usemos, de modo que se recomienda trabajar con cartulina opalina o con alguna otra que sea igualmente lisa y compacta.

Prueba con Chartpak.
Prueba con Chartpak.

Tratando de concentrar todo lo anterior, la lista de papeles según la técnica sería más o menos esta:

-Crayolas, lápices de grafito y de color: Canson, fabriano, marquilla y cartulinas rugosas en general, en papeles lisos podemos usar ilustración, opalina o hasta bond, aunque no lo recomiendo.

-Pasteles y carbones: Canson, fabriano y cartulinas rugosas en general.

-Aguadas y acuarelas: no se arriesguen, usen papel para acuarela, se pide bastante como papel fabriano.

-Acrílicos y gouache: Canson, fabriano, marquilla, opalina, ilustración o el que gusten según el acabado que busquen, pero procuren que sea bien grueso. Pueden usar también un lienzo o madera.

-Óleos: Bastidor preferentemente o un papel muy muy grueso ya sea liso o rugoso, y de preferencia usen lienzo o madera.

-Tintas: grueso siempre, si usan tinta con base de agua pueden emplear opalina, fabriano o canson, en general cualquier papel o cartulina gruesos dependiendo del efecto que quieran darle al trabajo, lo mismo si usan tinta de base de alcohol. Si usan tinta con base de solvente es preferible usan opalina gruesa o el papel más liso y compacto que encuentren a menos que quieran sacar partido del sangrado característico de esta tinta en papeles rugosos. De vez en cuando pasen a cureosear los papeles de su tienda de arte o a la papelería (¡Dah!) de su preferencia, uno siempre encuentra cosas interesantes.

Ahora que lo pienso pude darles esta lista desde el principio, pero entonces habría escrito todo lo demás a lo tarugo. Como sea, espero que esta guía les haya servido de algo y cualquier comentario crítica o corrección sólo necesitan comentar.

¡Hasta la próxima!

lunes, 5 de diciembre de 2011

Primera convención: Matsuri Den.

Y aquí estamos, reportándonos de nueva cuenta, con la novedad de nuestra asistencia a la convención Matsuri Den, realizada en Tlaxcala, Tlax. , este recién pasado fin de semana, siendo nuestra primera vez como expositores en un evento de este calibre.
El mes pasado, dentro de lo que podríamos llamar una "consolidación provisional" fuimos al DF para darle un vistazo al Festo Comic, evento donde se reunieron varias personalidades del cómic nacional. Este evento nos sirvió en su momento para abrirnos los ojos al panorama: No somos pocos, absolutamente. De ello nos vino la resolución para echar a andar ciertas cosas y meter prisa en otras, actitud que  nos armó de valor para lo que fue nuestro primer viaje como estudio.
Matsuri Den se promovió a sí misma como una convención dedicada no a ser un tianguis gigante, como se dice que actualmente lo están la mayoría de este tipo de eventos, sino una que tenía como eje central la promoción del gusto por el ánime, el manga, los videojuegos y algo cultura no sólo freak, sino auténticamente japonesa.

La crónica



Tras como 5 horas de viaje, Tlaxcala nos recibió con sus preciosos 3 grados centígrados. Una vez que llegamos al centro de convenciones los organizadores nos reconocieron por las máscaras que llevamos para mostrar, mismas que hicimos el mes pasado para Día de Muertos. Tras saludar y platicar unos momentos nos entregaron los gafetes para entrar al hotel, que estaba a unos 100 metros del lugar del evento, así que decidimos dormir un poco antes de ir a montar las cosas al stand, tristemente nuestro descanso de una hora fue casi lo mismo que parpadear.
Ya despiertos (o algo así) fuimos a nuestro stand y montamos las calcomanías, las ilustraciones, las máscaras y los materiales para hacer caricaturas. En el pasillo que nos tocó estaban hasta el principio Vick Heavenly, autor de "Campanario" y Dagiel Dusk, genial ilustradora mexicana, que vinieron juntos a exponer. Unos 20 metros más adelante estaban los stands de Tozani, Ivonne Cruz y Paulina Ramos "Manzana Loca", artistas invitados de honor del Matsuri Den; nosotros estábamos del otro lado del pasillo, frente al stand de Manzana Loca, que vino promocionando su historieta "Promesa de amor" y un artbook en colaboración con Josefina "Sareki" López, titulado "Dulces tentaciones",  y junto a nosotros estaban los chicos de Estudio Syanne, autores de Dremm y Vanställa, así como propietarios de una tienda de artículos personalizados, todos diseñados por ellos.





Así como anécdota, temprano por la mañana algunos de los integrantes de Estudio ¡Kaboom! se dieron un roll por la convención antes de que la gente comenzara a llegar y brevemente nos dieron un adelanto de la conferencia que iban a presentar más al rato.
Nos la pasamos en calma hasta cerca de las 2 o 3, cuando la gente salió de la sala de conferencias y se desató el caos para todos los expositores. En nuestro stand primero fue sólo una persona y acabamos rápido, pero después llegaron sin para; de ese trajín salimos librados hasta casi las 8 de la noche. Si bien muchos otros artistas en otras convenciones han estado arranados en su asiento a veces desde que abre la convención hasta que cierra, para nosotros esta primera experiencia se nos hizo abrumadora al mismo tiempo que emocionante; fue curiosa la sensación de sentirse cansados de andar sentados y aún así tener el deseo de seguir haciendo monos para la gente que los pedía, es realmente genial.





Una vez finalizada la primera jornada fuimos a cenar y de regreso en el hotel caímos en coma hasta la mañana siguiente, después de todo veníamos develados y había sido un día cansado. El domingo bajamos temprano al desayuno que se organizó para los expositores en el hotel, ahí estuvimos precisamente con Vick Heavenly y Dagiel Dusk, así como con la gente de Syanne. El día anterior los artistas parecían un poco distantes, como nerviosos, pero en ese corto rato que duró el desayuno hubo cordialidad, creo que tras el ajetreo del primer día ya estaban todos más relajados y el ambiente se alivianó.
De vuelta en el evento y con todas las cosas listas para salir corriendo a la terminal de autobuses por la noche,  nos atrincheramos en nuestro stand. En esta ocasión Miguel rotó de lugar conmigo en las caricaturas y yo pasé a dibujar con la computadora del otro lado de la mesa para que todos pudieran ver el proceso. El día comenzó más o menos como el anterior, un poco más lento quizás por ser domingo, tan tranquilo fue que estábamos pensando que iba a estar algo flojo, craso error: estuvo más loco aún. Durante un rato Gerardo y Miguel se la fueron llevando con las caricaturas mientras yo garabateaba en la máquina, pero después de las 3 de la tarde nuevamente una horda de gente entusiasmada salió a visitar todos los locales de la expo. Poco a poco la gente se nos fue arremolinando y acabé soltando la computadora para hacer caricaturas también, y nuevamente estuvimos los tres hasta las 8 haciendo monos para los visitantes, pero igualmente llenos de ese curioso entusiasmo.





Ya a cierta hora se pasaron a despedir Vick y Dagiel, después los chicos de Syanne, que además nos regalaron unos sketchbooks y un número de Dremm. Luego Manzana Loca aprovechó un rato desocupada para darse la vuelta por nuestro local, y ahí se acordó del trabajo de Miguel, pues en alguna ocasión él mandó dibujos para una revisión de portafolios a Dibujarte; ella se portó también muy amable con nosotros y nos obsequió un sketchbook a cada quién. Fue de alguna manera una especie de bienvenida el último día del evento que nos dejó un muy agradable sabor de boca y enormes deseos de volvernos a topar con estos grandiosos y amables artistas.

Impresiones

Bueno, fuera de la histeria de llevar la mercancía, abordar los camiones y eso, fue una gran experiencia. En todo momento los organizadores se comportaron de lo mejor, no sólo con nosotros, se encargaron de estar ahí para ayudar a los expositores con todo lo que iban necesitando, consiguiendo desde sillas o mesas adicionales hasta extensiones eléctricas para conectar computadoras y ofreciendo descuentos en comidas para los expositores dentro del evento; quedamos en deuda definitivamente por todas las atenciones, el precio del local y hospedaje fue muy accesible y el espacio fue suficiente, inclusive nos ayudaron cuando tuvimos un problemilla con la habitación de hotel.
El lugar del evento era muy amplio, se podía andar a gusto aún con la abundante afluencia de asistentes, lo cual hizo mucho más disfrutable la experiencia.
Los puntos malos también estuvieron presentes, aunque mayormente por ondas externas, por ejemplo, el segundo pasillo del centro de convenciones iba a alojar a muchos otros expositores, pero de gobierno, sin importarles que ya se estaba llevando un evento ahí, se decidió tomar el espacio para poner una exposición de la noche a la mañana, lo que obligó a los organizadores a mover vario stands, lo que les provocó un retraso en la apertura del evento.
Además de eso quizás faltó difundir el Matsuri Den un poco más todavía para que más gente se animara a asistir.
De parte interna lo siguiente lo veo no como un problema necesariamente, pero creo que es algo que beneficiaría al enfoque del evento: un poco más de presencia de ánime y manga. A futuro si se puede organizar nuevamente sería buena idea invitar tal vez promotores de editoriales o importadoras de títulos de ánime o manga, agentes literarios tal vez. En esta ocasión puede que fuera difícil debido a que es la primera edición de la convención, pero no sería mala idea tomar en cuenta ciertas ideas de los salones de manga que se realizan en España por ejemplo, sin dejar de lado el espíritu del evento.
Y pues bien, así termina nuestra crónica de la visita al Matsuri Den 2011 en Tlaxcala y nos quedamos a la expectativa de que se realice de nuevo el año siguiente, pues fue un evento de gran calidad al que no dudaríamos en asistir de nuevo.